Santos Ángeles
Custodios
La tradición bíblica nos presenta
a los ángeles como ministros o funcionarios de Dios, mensajeros de su voluntad
y ejecutores de sus órdenes, que por designio divino son los custodios,
guardianes o protectores de los hombres. San Francisco de Asís, según nos
cuenta su biógrafo Tomás de Celano, «tenía en muchísima veneración y amor a los
ángeles, que están con nosotros en la lucha y van con nosotros entre las
sombras de la muerte. Decía que a tales compañeros había que venerarlos en todo
lugar; que había que invocar, cuando menos, a los que son nuestros custodios.
Enseñaba a no ofender la vista de ellos y a no osar hacer en su presencia lo
que no se haría delante de los hombres. Y porque en el coro o capilla se
salmodia en presencia de los ángeles, quería que todos cuantos hermanos
pudieran se reunieran en el coro y salmodiaran allí con devoción» (2 Cel 197).
ORACIÓN
Oh Dios, que en tu providencia amorosa te has dignado enviar para nuestra
custodia a tus santos ángeles, concédenos, atento a nuestras súplicas, vernos
siempre defendidos por su protección y gozar eternamente de su compañía. Por
Jesucristo, nuestro Señor. Amén
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